OpenAI explica cómo su negocio escala con la IA | Keryc
Lanzaron ChatGPT como un experimento de investigación para ver qué pasaba si la inteligencia de frontera llegaba directo a las manos de la gente.
Lo que siguió fue adopción masiva y un uso más profundo de lo que cualquiera había previsto. ¿Te suena familiar? Estudiantes resolviendo tareas a altas horas, padres organizando viajes y presupuestos, escritores superando la hoja en blanco. La herramienta dejó de ser curiosidad para convertirse en apoyo diario para tomar decisiones complejas y comprender la vida cotidiana.
De asistente curioso a infraestructura de trabajo
Al principio apareció en pequeños trucos: un borrador afinado antes de una reunión, una hoja de cálculo revisada, un correo al cliente con el tono justo. En poco tiempo pasó a formar parte de flujos de trabajo: ingenieros depurando código más rápido, equipos de marketing con ideas más afiladas, finanzas modelando escenarios con mayor claridad.
Más que una herramienta, se volvió infraestructura que ayuda a crear más, decidir más rápido y operar a un nivel superior.
“Nuestro modelo de negocio debe escalar con el valor que la inteligencia entrega.”
Esa es la idea central: monetizar en proporción al valor real que la IA aporta, no cobrar por cobrar.
Cómo lo han estructurado
OpenAI aplicó ese principio en varias capas:
Subscriptions para usuarios que buscan más capacidad y fiabilidad.
Planes para equipos y precios por uso para que el costo crezca con el trabajo real.
Una plataforma para desarrolladores y empresas que permite insertar inteligencia vía API, donde el gasto crece con los resultados entregados.
Comercio y publicidad cuando la IA ayuda a pasar de explorar a decidir; siempre que esté claro y aporte utilidad.
La regla es simple: si la monetización no suma a la experiencia, no va.
Cómputo: el recurso más escaso y cómo lo gestionan
OpenAI muestra números que hablan por sí mismos: el cómputo disponible creció de 0.2 GW en 2023 a 0.6 GW en 2024 y a ~1.9 GW en 2025. En paralelo, los ingresos recurrentes anuales pasaron de $2B en 2023 a $6B en 2024 y a más de $20B en 2025.
Eso no es magia: es inversión sostenida en capacidad. Tres lecciones aquí:
El cómputo define quién puede escalar.
Diversificar proveedores da resiliencia y certeza de capacidad.
Gestionarlo como un portafolio permite entrenar modelos en hardware premium y servir cargas masivas en infraestructura más eficiente.
El resultado: latencia menor, mayor throughput y costos viables para flujos de trabajo cotidianos (mencionan costos medidos en cents per million tokens).
Producto, agentes y automatización continua
Encima de la capa de cómputo está la plataforma de producto: texto, imágenes, voz, código y APIs. La siguiente fase que destacan son los agentes y la automatización de flujos de trabajo que mantienen contexto, corren continuamente y actúan sobre herramientas.
Para una persona significa una IA que gestiona proyectos y ejecuta tareas. Para una organización, significa una capa operativa para el trabajo de conocimiento.
A medida que estas cosas pasan de novedad a hábito, el uso se hace más profundo y predecible, lo que fortalece la economía de la plataforma.
Modelos económicos y disciplina financiera
El camino monetario ya no es solo suscripciones. Hoy operan con varias capas: consumidor, equipos, una opción gratuita con publicidad y comercio que impulsa adopción, y APIs de uso para cargas de producción.
Y miran hacia adelante: inteligencia aplicada a investigación científica, descubrimiento de fármacos, energía y finanzas traerá nuevos modelos: licencias, acuerdos basados en propiedad intelectual y precios ligados a resultados.
Para sostener eso se necesita disciplina: compromisos de cómputo años por delante, contratos flexibles, balance liviano y capital comprometido por tramos según señales reales de demanda. Esa flexibilidad permite avanzar cuando el crecimiento está ahí sin sobrecomprometerse.
Prioridad para 2026: adopción práctica
El foco para 2026 es cerrar la brecha entre lo que la IA puede hacer hoy y cómo se usa en la práctica. Hay oportunidades grandes y concretas en salud, ciencia y empresa donde mejor inteligencia significa mejores resultados.
Infraestructura, innovación, adopción y revenue forman un ciclo: la infraestructura amplía lo que se puede entregar, la innovación expande lo que la inteligencia puede hacer, la adopción amplía quién la usa y el ingreso financia el siguiente salto.
¿Y tú, qué puedes aplicar ya en tu trabajo o proyecto para aprovechar esta ola de adopción práctica? No es cuestión de tecnología futurista: es diseño de flujos y decisiones que la gente usa cada día.