La 62.ª Munich Security Conference dejó claro algo que quizá ya sospechabas: en un mundo con amenazas en múltiples frentes, las defensas fragmentadas no bastan.
Los ciberataques recientes, desde redes hospitalarias comprometidas hasta intentos por alterar procesos electorales, muestran que las soluciones aisladas se quedan cortas. En palabras de Juhan Lepassaar, director ejecutivo de la Agencia de Ciberseguridad de la UE, Europa no solo necesita una actualización, necesita un replanteamiento.
Por qué es diferente esta era
La novedad es que los malos actores ya están usando IA para automatizar casi todo: reconocimiento, generación de señuelos y phishing hiperrealista. El último reporte de Google Threat Intelligence, AI Threat Tracker, advierte que estas herramientas están afinando tácticas que antes requerían mucho tiempo y recursos.
¿Significa eso que la IA es la villana? Para nada. La misma tecnología puede darle ventaja a los defensores. La clave está en quién accede a qué y cómo colaboran los distintos actores: empresas, gobiernos y startups.
Ejemplo concreto: defensa activa con IA
En Munich me encontré con Ksenia Iliuk, cofundadora de la startup ucraniana LetsData. Antes, para detectar operaciones de desinformación tenían que entrenar modelos por idioma, tipo de contenido y plataforma. Era caro y lento.
Hoy usan IA para escanear millones de publicaciones en medios y redes, reduciendo tiempo y costo. Resultado: detección temprana de operaciones de InfoOps que podrían debilitar instituciones democráticas. ¿No suena eso como una victoria práctica de la IA cuando se usa para defender?
Además, para escalar ese impacto hacen falta canales que conecten talento y tecnología. Por eso Google for Startups lanzó el Gemini Startup Forum: Cybersecurity, un espacio para que fundadores en ciberseguridad accedan a modelos y arquitecturas de Google.
Riesgos que exigen acción inmediata
La conferencia no solo habló de hackers con mejores herramientas. También recordaron un riesgo a mediano plazo: la computación cuántica. Esa tecnología promete avances enormes en ciencia, pero también podría romper los candados criptográficos que hoy protegen todo lo digital.
¿Esperar a que llegue la amenaza? No es una opción. La respuesta debe ser proactiva: actualizar estándares criptográficos y construir infraestructura resistente desde ahora.
Colaboración sectorial y soluciones prácticas
En el terreno de defensa, ya hay adopciones de soluciones avanzadas. Organismos como el NATO Joint Analysis, Training and Education Centre, el Departamento de Guerra de EE. UU., las Fuerzas Armadas alemanas, el Ministerio de Defensa del Reino Unido y el de Australia usan Google Distributed Cloud Air-Gapped para aprovechar capacidades en la nube sin perder control sobre datos críticos.
Pero las amenazas evolucionan rápido. Los adversarios funcionan hoy como empresas modernas: estructura, recursos y estrategia. Por eso, la recomendación es clara:
Romper silos entre organismos y proveedores.
Modernizar procesos de adquisición para reducir tiempos de implementación.
Apoyar la innovación continua en detección y respuesta.
Con un enfoque full-stack —desde el hardware y la infraestructura hasta modelos y operaciones— se logra una resiliencia colectiva que protege tanto a instituciones como a la industria de defensa.
Qué significa esto para ti
Si trabajas en una organización, pregunta cómo tu equipo integra IA en la defensa: ¿se comparte información con aliados? ¿se actualizan las bases criptográficas? Si eres emprendedor, busca espacios como foros y alianzas para escalar soluciones. Si eres ciudadano, entiende que la seguridad digital es colectiva; la política pública y la inversión también cuentan.
La lección de Munich es directa: la era de la IA exige que dejemos atrás soluciones aisladas y construyamos una base compartida y colaborativa. No es ciencia ficción, es trabajo del presente.