La computación cuántica promete resolver problemas que hoy nos parecen imposibles: mejores medicinas, materiales nuevos y avances en energía. Pero esa misma potencia puede romper los candados digitales que protegen transferencias bancarias, chats privados y secretos comerciales.
¿Te suena exagerado? No lo es. Lo que hoy es ciencia ficción para algunos ya tiene nombre en la práctica: CRQC (Computadora Cuántica Críticamente Relevante) y estrategias de ataque como “almacenar ahora, descifrar después”. Malos actores recopilan hoy datos cifrados esperando el día en que una máquina cuántica grande pueda abrirlos.
¿Qué está pasando realmente?
La diferencia clave es que las computadoras cuánticas pueden evaluar muchas opciones al mismo tiempo, lo que las hace especialmente poderosas para ciertos tipos de problemas. Eso es una ventaja enorme para la ciencia, pero un riesgo serio para la criptografía basada en claves públicas (como RSA o ECC) que usamos hoy para garantizar privacidad e integridad.
